El reconstructor de la memoria

/ 5 dic 2010 /
¿Cómo se arma el rompecabezas de la memoria histórica de un pueblo? Buceando en sus profundidades, uniendo piezas diseminadas, ensamblando relatos de personas y personalidades y, por sobre todo, viviendo tras la pasión de un gran objetivo. Héctor Monsalve entendió todo esto hace años, cuando comenzó a revivir al mítico buque  Monte Cervantes, el barco que nació para morir dos veces.
El buque había zarpado sin saber que terminaría en las profundidades del Canal Beagle y que su historia atravesaría el crecimiento insostenible de la ciudad más austral del mundo. Lo esperaban dos hundimientos. El primero a principios de la década del 30´ y el segundo con el majestuoso intento de reflotamiento, veinticuatro años después.

Pasaron otros veinte años para que nuestro subacuático caballero de las profundidades comenzara con el incansable intento de reconstruir el gigantesco rompecabezas enlazado con la vida del barco creado por la Hamburgo Süd.
Héctor lo fue soñando mientras se enamoraba con una de las historias que lo surcaría de por vida. Como en un encantamiento, lo fotografió, registró sus distintos momentos y recorrió, paso a paso, cada centímetro de la historia que forma parte vertebral  del crecimiento de Ushuaia. Con el Monte Cervantes bajaron más de mil pasajeros y tripulantes que nunca olvidarían su paso por las australes aguas que vinculan Atlántico y Pacífico.
Su trabajo tiene rasgos de una arqueología profunda y comprometida. Héctor irradia una pasión indescriptible. Conmueve, sorprende y alucina a la audiencia que lo acompaña en cada paso que da para rescatar del olvido a aquellos que fueron quedando en el vacío de la memoria. Los homenajea, como quien rinde honores a los caballeros de las antiguas gestas.
Es uno de los vecinos de la ciudad que la enaltecen y engalanan, que la transportan al sitial de los poblados que atesoran los ocultos misterios de miles de años de historias.
Monsalve lucha a diario por rescatar del olvido y la indiferencia la gesta de aquellos que sufrieron con el primer hundimiento, y a los otros tantos que vieron frustrado su trabajo de intentar desencallar la mole que terminó, infelizmente, alojada a más de cien metros de profundidad.
Ochenta años han transcurrido desde el primer derrape del Cervantes y sus fantasías se han vuelto cada vez más extraordinarias y fascinantes. Todo quedaría en las sombras del  olvido sin su ¨ Ángel Guardián ¨. 
En los últimos meses, gracias a la labor reconstituyente de Monsalve, su espíritu recuperó la mística pérdida. Con la pasión de un artesano, fue reconvirtiendo cada instante de aquellos episodios trágicos, donde sólo el capitán dejó su vida junto a la monumental estructura que duerme en el fondo de las aguas del Beagle.
Como fieles a la causa, amigos y familiares acompañan la empresa de reconstruir un gran pedazo de historia de la ciudad. Mientras tanto, el sueño soñado por todos que encabeza Héctor Monsalve avanza a paso arrollador.
Hace poco, como en un renacimiento, volvió a tronar la bocina que llamaba a pasajeros y despedía a puertos del que partía el emblemático buque hundido en las cercanías de Ushuaia. Con paciencia recuperó el artefacto de la primera chimenea (proa) y su sonido vibrante conmovió a los imaginarios pasajeros de la historia.
Sin embargo, una historia épica no podría terminar así. El gigantesco silbato a vapor, que se alojaba en el frente de la segunda chimenea (popa), también volvió desde las profundas y heladas aguas que abrazan la ciudad. Este sábado, nuestro hidalgo caballero lo presentó en público, como forma de continuar rindiendo tributos a aquellos hombres que fueron dejando sus pasos ¨ en la ley del mar ¨.
Documentalista, buzo profesional, editor de historias y artesano convertido en reconstructor de un barco que duerme el sueño de su eternidad, alojado a cientos de metros de la última ciudad que lo vio partir, y que se ilusionó con la posibilidad de su resurgimiento.
Hay un enigma en torno a Héctor Monsalve. Su biografía no alcanza a explicar el trabajo que lleva adelante y la pasión descomunal que transmite. Sus impulsos son inexplicables, y eso, justamente, lo vuelven un ser humano absolutamente extraordinario. De los que quedan pocos, de los que escasean, de los que nos hacen falta y de aquellos que surcan los caminos que se vuelven inolvidables.
Héctor Monsalve: el entusiasmo extremo de un hombre atrapado por la idea de revivir  una de las historias más fabulosas del extremo de la tierra y de las aguas.

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