Algo huele muy mal en Ushuaia

/ 18 may 2015 /

Nota publicada en el portal www.1noticias.com.ar


El escritor narra que el problema ya no existe, que está solucionado. Describe que los actores se ocuparon de la desazón ambiental mucho antes que la contaminación se hubiese apoderado de las aguas de Ushuaia.

No huele mal la ciudad , escribe. Es solo una sensación, justifica. La culpa es de los otros, define como justificación. Le inquietan los dedos sobre el teclado. Debe darle letra a quien le paga. Les indica que salgan y hablen. Que expliquen, sea cierto o no lo que difunden. Imagina que las diapositivas del powerpoint alcanza para calmar la inquietud de las fieras. El anuncio de un Plan, un par de fotos, la gacetilla con los dichos del ministro, los viajes a Buenos Aires, los títeres que hacen las preguntas que les pasan sus titiriteros en los canales oficiales. Les dice que hagan el mismo anuncio un par de veces. Se concrete o no. Los convence que de tanto anunciar lo mismo algo quedará. Que la gente cree todo, la mentira y la propaganda.
Les pasa el guion. Primer acto: sale un funcionario y dice que todo está encaminado. Le soplan al oído que diga que las obras ya están y que en breve el problema se soluciona. Bravuquean hacia dentro y fuera de la cancha. Se agrandan. Se muestran como los que están por encima del problema y que son la solución.

Segundo acto: sale otro funcionario y dice que ya consiguieron todo, incluso mucho más. Le pasan un papelito donde lee: decí que es la inversión más grande del siglo. El tipo se la cree. O¨ mais grande, piensa. Vamos por todo, se dice. Si tardamos 8 años en provocar el problema, necesitamos otros tantos para solucionarlo. Sigamos. Creamos problemas para vender soluciones, se dice en voz baja. Asume la ficción como realidad. A esta altura el personaje se comió al actor. No diferencia la realidad del guión que le pasan. Le dan la otra hoja del libreto y repite ¨el problema no existe, ninguna vez existió.  Nosotros hicimos todo lo que estamos diciendo porque nosotros somos así. Nadie nos va a decir cómo hacer política, porque nosotros somos los inventores de la nueva política¨. Tanto fervor lo hace transpirar. Pide una botella y una toalla para limpiarse.
Tercer acto: Cambian la escenografía. Pasaron unos meses. Ahora la culpa es que no le dan la plata. La plata que estaba. Era la guita que ya tenían. Usaban el presupuesto propio. El ministro se había puesto su mejor corbata para ir al acto en donde entregaba la obra. Se sentía el delantero que metía el gol en el minuto 89 y pasaban a la final. Agarra el micrófono y lanza: hicimos lo que antes nunca han hecho y tenemos logros tan grandes como nadie nunca logrará.
¿Cómo se llama la obra? Algo huele muy mal en Ushuaia.

El olor tira por tierra la propaganda. El tufo es más fuerte que los anuncios. El hedor desmorona la estrategia de seguir anunciando el anuncio. La soberbia no remedia el problema. Se siente hediondo sobre la gran parte de la costa. La Bahía Encerrada huele como un baño nauseabundo. Calles en pleno centro ventean descomposición. El turista que vino se pregunta: ¿Es el fin del mundo porque se están pudriendo?
El 28 de septiembre del 2014 el Secretario de Desarrollo Sustentable y Ambiente dijo textualmente ¨ El Plan Director es acompañado por un Plan de remediación Hidroambiental y por 700 millones de pesos destinados a las obras planificadas dentro del Plan Director. “Esa importante inversión es financiada con recursos provinciales, que la gobernadora destinó al saneamiento ambiental y no a obras de mayor visibilidad ¨ (el verso es de él, las negritas me pertenecen). Hace un mes, más o menos, el Gobierno tuvo que decir la verdad. Varios fiscales le están contando las costillas. En una contestación tuvo que confesar que sigue tratando de terminar las refacciones que tienen obligación de concluir. Reconocieron que van por el 60% de las reparaciones. No pueden pasarle las obras al Municipio. Tampoco se puede empezar la remediación. Nada de obras nuevas. En la nota al juez de la causa le dicen que la plata está, pero que en realidad no llega. Que si no llega, las obras se van a demorar. Casí que le echan la culpa a la presidente Cristina Fernández. Su culpa no pasa por no usar el presupuesto provincial ( el que iban a usar para diferenciarse de las ¨obras visibles¨-las que critica Boyeras-), sino avisan que son responsables con plata de la Nación. Si la platita no llega, las obras no empiezan. Y que están tratando que el Estado Argento les mande más. Que no alcanza.
Llegamos a las elecciones con tufo cloacal. No salió bien. Ahora Boyeras dice que no hay que naturalizar el olor fétido, mientras habla algunas palabras en la apertura de un ciclo de cine ambiental. Si la plata estuviese, tendríamos a la vista los planos ejecutivos de las obras que inician apenas se acrediten en las cuentan del BTF. Pero nadie lo sabe. Ni los que anuncian el anuncio que ya anunciaron.
En 2010 la ONG Participación Ciudadana dijo que trataría de articular acciones para no llegar a una demanda judicial como la que había condenado al Gobierno y Municipio de Río Grande por contaminación de su río. Se planteo esto mucho antes del inicio del Plan Director. Nada cambio y se presentó la demanda. Como en Río Grande, acá también los condenaron. No entendieron el dicho  el que se quema con leche, ve una vaca y llora¨ ¨
Hoy, a poco de las elecciones, la contaminación sigue tal como estaba, aún peor. Nada cambio, solo el avance parcial sobre las instalaciones fuera de servicio.
El guionista les escribe en un margen la siguiente recomendación ¨desmiente, desmiente, que algo quedará¨. Se había formado de joven en un taller literario en donde leian mucho Hamlet.


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