Nota publicada en el portal www.1noticias.com.ar
El escritor narra que el problema ya no
existe, que está solucionado. Describe que los actores se ocuparon de la
desazón ambiental mucho antes que la contaminación se hubiese apoderado de las
aguas de Ushuaia.
No huele mal la ciudad , escribe. Es solo
una sensación, justifica. La culpa es de los otros, define como justificación. Le
inquietan los dedos sobre el teclado. Debe darle letra a quien le paga. Les
indica que salgan y hablen. Que expliquen, sea cierto o no lo que difunden.
Imagina que las diapositivas del powerpoint alcanza para calmar la inquietud de
las fieras. El anuncio de un Plan, un par de fotos, la gacetilla con los dichos
del ministro, los viajes a Buenos Aires, los títeres que hacen las preguntas
que les pasan sus titiriteros en los canales oficiales. Les dice que hagan el
mismo anuncio un par de veces. Se concrete o no. Los convence que de tanto
anunciar lo mismo algo quedará. Que la gente cree todo, la mentira y la
propaganda.
Les pasa el guion. Primer acto: sale un
funcionario y dice que todo está encaminado. Le soplan al oído que diga que las
obras ya están y que en breve el problema se soluciona. Bravuquean hacia dentro
y fuera de la cancha. Se agrandan. Se muestran como los que están por encima
del problema y que son la solución.
Segundo acto: sale otro funcionario y
dice que ya consiguieron todo, incluso mucho más. Le pasan un papelito donde
lee: decí que es la inversión más grande del siglo. El tipo se la cree. O¨ mais
grande, piensa. Vamos por todo, se dice. Si tardamos 8 años en provocar el
problema, necesitamos otros tantos para solucionarlo. Sigamos. Creamos
problemas para vender soluciones, se dice en voz baja. Asume la ficción como
realidad. A esta altura el personaje se comió al actor. No diferencia la
realidad del guión que le pasan. Le dan la otra hoja del libreto y repite ¨el
problema no existe, ninguna vez existió.
Nosotros hicimos todo lo que estamos diciendo porque nosotros somos así.
Nadie nos va a decir cómo hacer política, porque nosotros somos los inventores
de la nueva política¨. Tanto fervor lo hace transpirar. Pide una botella y una
toalla para limpiarse.
Tercer acto: Cambian la escenografía. Pasaron
unos meses. Ahora la culpa es que no le dan la plata. La plata que estaba. Era
la guita que ya tenían. Usaban el presupuesto propio. El ministro se había
puesto su mejor corbata para ir al acto en donde entregaba la obra. Se sentía
el delantero que metía el gol en el minuto 89 y pasaban a la final. Agarra el
micrófono y lanza: hicimos lo que antes nunca han hecho y tenemos logros tan
grandes como nadie nunca logrará.
¿Cómo se llama la obra? Algo huele muy
mal en Ushuaia.
El olor tira por tierra la propaganda. El
tufo es más fuerte que los anuncios. El hedor desmorona la estrategia de seguir
anunciando el anuncio. La soberbia no remedia el problema. Se siente hediondo
sobre la gran parte de la costa. La Bahía Encerrada huele como un baño
nauseabundo. Calles en pleno centro ventean descomposición. El turista que vino
se pregunta: ¿Es el fin del mundo porque se están pudriendo?
El 28 de septiembre del 2014 el
Secretario de Desarrollo Sustentable y Ambiente dijo textualmente ¨ El Plan Director es acompañado por un Plan de
remediación Hidroambiental y por 700 millones de pesos destinados a las obras
planificadas dentro del Plan Director. “Esa
importante inversión es financiada con recursos provinciales, que la
gobernadora destinó al saneamiento ambiental y no a obras de mayor visibilidad
¨ (el verso es de él, las negritas me pertenecen). Hace un mes, más o menos, el
Gobierno tuvo que decir la verdad. Varios fiscales le están contando las
costillas. En una contestación tuvo que confesar que sigue tratando de terminar
las refacciones que tienen obligación de concluir. Reconocieron que van por el
60% de las reparaciones. No pueden pasarle las obras al Municipio. Tampoco se
puede empezar la remediación. Nada de obras nuevas. En la nota al juez de la
causa le dicen que la plata está, pero que en realidad no llega. Que si no
llega, las obras se van a demorar. Casí que le echan la culpa a la presidente
Cristina Fernández. Su culpa no pasa por no usar el presupuesto provincial ( el
que iban a usar para diferenciarse de las ¨obras visibles¨-las que critica
Boyeras-), sino avisan que son responsables con plata de la Nación. Si la
platita no llega, las obras no empiezan. Y que están tratando que el Estado
Argento les mande más. Que no alcanza.
Llegamos a las
elecciones con tufo cloacal. No salió bien. Ahora Boyeras dice que no hay que
naturalizar el olor fétido, mientras habla algunas palabras en la apertura de
un ciclo de cine ambiental. Si la plata estuviese, tendríamos a la vista los
planos ejecutivos de las obras que inician apenas se acrediten en las cuentan
del BTF. Pero nadie lo sabe. Ni los que anuncian el anuncio que ya anunciaron.
En 2010 la ONG
Participación Ciudadana dijo que trataría de articular acciones para no llegar
a una demanda judicial como la que había condenado al Gobierno y Municipio de
Río Grande por contaminación de su río. Se planteo esto mucho antes del inicio
del Plan Director. Nada cambio y se presentó la demanda. Como en Río Grande,
acá también los condenaron. No entendieron el dicho el que se quema con leche, ve una vaca y
llora¨ ¨
Hoy, a poco de las
elecciones, la contaminación sigue tal como estaba, aún peor. Nada cambio, solo
el avance parcial sobre las instalaciones fuera de servicio.
El guionista les
escribe en un margen la siguiente recomendación ¨desmiente, desmiente, que algo
quedará¨. Se había formado de joven en un taller literario en donde leian mucho
Hamlet.

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