¨Me jubillé¨, dijo

/ 2 mar 2011 /

(nota publicada en www.eldiariodelfindelmundo.com)
La decisión se medita en los despachos del Superior Tribunal de Justicia. Los tres integrantes de la Corte deben resolver la continuidad o no del sistema jubiliatorio público que permite que adultos intermedios se jubilen a la edad que lo hacen aquellos de la tercera edad. Los jueces tienen un problema serio: el fallo podría desterrar uno de los pilares de la “idiosincrasia fueguina”, impidiendo el retiro de personas que aportaron 25 años y que, seguramente, cobrarán del sistema de seguridad social otros tantos. Aunque exótico, es la normalidad. Las excepciones son la camarilla de ex magistrados que entregaron sus aportes (sólo los jubilatorios, porque los restantes fueron a una prepaga) entre 5 y 7 años para cobrar por el resto de sus vidas de las arcas jubilatorias fueguinas. Sus esposas heredarán las respectivas pensiones por algunos decenios más. Los supremos jueces provinciales deben resolver la razonabilidad de un sistema que se desbarranca hacia un abismo cercano. En el caso de optar por la razonabilidad, el triunvirato judicial perderá la estima de los cincuentones que desean irse a sus casas en el apogeo de su madurez laboral. La pena será tan grande como la decepción.
La contracara es la convalidación del actual sistema de retiros tempranos y de jubilaciones de privilegio que desembocará en un callejón sin salida para la estructura financiera del sistema de seguridad social. La tentación de disfrutar de la vida es difícil de rechazar, a pesar de los estragos que se vienen en el régimen de retiros.
Lo dijo convencido, con una sonrisa cargada de orgullo: “me jubilé”. Es una anécdota que se repite en los recodos fueguinos, como un síntoma más de la fantasía que se supo conseguir. Es válido preguntarse cómo se espera el funcionamiento de un sistema inviable. La discontinuidad de los pagos en el servicio de salud y los preanuncios de retrasos en las jubilaciones y pensiones son las señales de un sistema que ya no se sostiene
Las alternativas para salir de “la muerte anunciada” de la seguridad social pública son decisiones que pueden leerse como perjudiciales para quienes se beneficiarían con irse a sus casas en el promedio de los 55 años, en el mejor de los casos. Se extiende la edad, aumentan los aportes o se busca alguna alternativa para fortalecer las cuentas que ya no dan para más. La Corte, con otra conformación, les reguardó los derechos a los jubilados que gozan del privilegio de retirar mucho habiendo aportado muy poco.
No es la única ilusión. El triángulo de fantasías se completa (además de las tempranas jubilaciones) con demandas de sueldos exorbitantes y la pretensión de pagar los impuestos y tasas más bajos del país. Es un sistema que paga cada día más sueldos, cobra proporcionalmente menos impuestos y va agotando sus posibilidades de invertir en infraestructura pública y en la incubación de proyectos de desarrollo. Entonces, la solución es mendigarle al gobierno nacional.
En un esquema imposible de comprender más allá del Estrecho de Magallanes. Por la edad jubilatoria, por las escaladas salariales y por los numerosos privilegios de vivir en una zona en donde se “hace patria” destrozando al Estado. Pero los castillos de naipes se derrumban por la fragilidad de sus estructuras. Por lo tanto: cuando algo pierde la propiedad de doblarse, se rompe.
Menuda decisión les toca a los jueces de la Corte. ¿Será Justicia?

1 comentarios:

Anónimo on: 9 de marzo de 2011 a las 15:42 dijo...

Qué grande!!!! al fin alguien se anima a decir todo esto sobre los jóvenes jubilados fueguinos...

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