En cada portal digital se repite la misma liturgía: asesores políticos, personas con tiempo ocioso en su trabajo, punteros y anónimos acusadores cumple el rito de descalificar desde las sombras. Desde comentarios ingenuos hasta acusaciones despreciables se leen en el abierto formato de la web, y fomentan el culto al ataque y el desprecio sin nombre y apellido. Basura que nadie se hace cargo.
Tiempos modernos. Nota de Esteban Peicovich en Crítica Digital (aquí)

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