La Consulta Popular es un instrumento al servicio de un objetivo mucho más amplío: la comunidad debe ser escuchada y tenida en cuenta para enriquecer la perspectiva de quienes deben, en definitiva, modelar las respuestas en la administración de los intereses generales. Es un procedimiento que vincula de manera permanente y nutre, tanto a la comunidad como a administradores públicos.
En todo aprendizaje colectivo (tomar juntos decisiones es un esfuerzo al que no estamos acostumbrados) las visiones absolutamente triunfalistas o derrotistas reflejan más perspectivas personales que apreciaciones cabales de la realidad.
El mismo hecho produjo diferentes resultados. Entusiasmo de quienes valoran estos mecanismos como instancias de expresión ciudadana. Frustración y autocrítica del sector que analiza el proceso desde el punto de vista electoral. Detracción por parte de aquellos que piensan que los mecanismos participativos no debieran funcionar, y que la función política de la comunidad es delegar responsabilidades. Miseria de quienes critican, mientras no ponen en marcha instancias similares que tienen a su disposición desde sus respectivos ámbitos públicos. Especulación del amplío sector que entiende que una amplía participación favorece a quien se encuentra en el gobierno, y por tanto, desde su rol opositor, boicotea.
Nota completa en el Diaro del Fin del Mundo (aquí)

1 comentarios:
hola guilermo!! muy bueno el blog...a seguir haciendo cosas. Laura
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